Valentín Godoy Cerezo tenía 28 años y llevaba seis meses destinado en Vitoria cuando le asesinaron de tres disparos en la cabeza. Con residencia en la capital alavesa, su cuerpo fue hallado en la provincia de Álava, en los límites con la provincia de Burgos. A la 11 de la mañana, una patrulla de Tráfico de la Guardia Civil encontró su coche, un Renault 12, estacionado y con las luces encendidas junto a la Nacional I. El cadáver estaba reclinado sobre el asiento derecho. Las heridas demostraron que los terroristas dispararon a corta distancia y desde atrás.
Valentín Godoy Cerezo, soltero y nacido en Santa Amalia (Badajoz), trabajaba como practicante en la enfermería del cuartel de la Policía Armada. En Vitoria compartía piso con un compañero de trabajo. Antes estuvo destinado en Miranda de Ebro (Burgos) donde pertenecía a una de las compañías de reserva de la Policía que con frecuencia eran enviadas al País Vasco para reforzar a las plantillas ordinarias.
En principio un grupo denominado Doble G (Gazte Gudoroste- Ejercito Joven Vasco) asumió el crimen, pero luego se comprobó que eran un grupo que actuaba autónomamente y que terminó integrándose en la banda terrorista ETA, a quien se le atribuye oficialmente el asesinato. Valentín Godoy Cerezo fue enterrado en su localidad natal.
En los años ochenta se dictó sentencia firme de reconocimiento como víctima del terrorismo, concediéndosele, además, la medalla de oro al mérito policial en su máxima categoría. Posteriormente, el 17 de marzo de 2000, el Consejo de Ministros le concedió la Gran Cruz de Reconocimiento Civil a las víctimas del terrorismo y en 2024 la medalla de Extremadura de víctimas del terrorismo a título póstumo.
Cuenta con numerosos homenajes, condecoraciones y reconocimientos resaltando el monumento erigido en su honor en su pueblo natal en el año 2012.